1. RESIDENCIAS DE ANCIANOS CONCERTADAS CON EL GOBIERNO DE ARAGON

 

Una residencia geriátrica privada en una gran ciudad tiene un precio que oscila entre los 1.400 y los más de 2.500 euros al mes. Fuera de ella los precios pueden ser algo más bajos, aunque no por ello suponen un gran ahorro.

Cuando una persona mayor no tiene recursos debe acudir a los servicios sociales del Ayuntamiento de su municipio. Después de estudiar su situación personal (salud, economía y aspecto social) pueden llegarle a asignar una plaza en una residencia pública o en una privada que ofrezca plazas a la administración (o sea, una concertada). No obstante, puede ser rechazado y entonces podría ser beneficiario de un servicio en un centro de día o de atención domiciliaria. En estos casos la persona pagará lo que la ley considera que puede pagar, evaluando su situación particular.

 

La Ley de Dependencia, durante unos años, hizo que muchas personas pudieran acceder a residencias públicas o concertadas aunque tuviesen capacidad económica. Hoy por hoy los tiempos de espera son tan largos que muchos tienen que pagar durante unos meses una residencia de mayores privada o incluso la persona mayor acaba falleciendo antes de recibir plaza en alguna de ellas.

En Aragón existen más de 300 residencias de la tercera edad, la mayor parte en la provincia de Zaragoza con más de 200, seguida de Huesca con 60 y Teruel con más de 30, cada una de ellas con un número de plazas diferentes.

 

Consideramos a nuestros mayores como pilar fundamental de la familia y de la sociedad, personas que se han ganado el derecho al descanso y al cuidado en las mejores manos. En muchos casos dedican parte de la pensión a ayudar a sus hijos y nietos.

 

Llegado el momento en el que no pueden valerse por sí mismos, porque necesitan un sitio en el que estar mejor atendidos, porque se quedaron solos sin familiares que puedan o quieran hacerse cargo, por respeto y humanidad se merecen un trato digno en las mejores manos posibles, junto a profesionales que se hagan cargo de ellos: médicos, enfermeros, auxiliares y demás personal.

 

Denunciamos además todo aquel centro que trata mal a los residentes y no realiza el adecuado cuidado y atención de los mismos. Lamentablemente han aparecido en más de una ocasión en los medios alguno en el que nuestros mayores son tratados como animales sin el respeto y cariño que merecen o sin los permisos legales para realizar tales tareas.

 

Proponemos

Más plazas en residencias de ancianos concertadas con el Gobierno de la DGA.

Ampliación de plazas de la residencia municipal de la Casa de Amparo, a través de la unión de  este edificio con el del antiguo Instituto Luis Buñuel, ambos anexos, convirtiéndose este último entonces en una nueva residencia.

Más controles en relación a permisos y licencias de los centros.

– Supervisión de las tareas de todo el personal que trabaja en ellos, ya sea directivo, auxiliar o sanitario. Se debe garantizar un número suficiente de trabajadores para dar el trato que nuestros mayores merecen.