Caza y pesca

La caza y la pesca son actividades realizadas desde tiempos inmemoriales, tanto como medio de subsistencia como por afición; una forma de conservación de los usos tradicionales y el mantenimiento del patrimonio cultural de nuestro país.

La caza se sacude sus complejos con unos números que vienen a defender un sector muchas veces atacado por desconocimiento, pues se trata de una actividad que, además de generar 187.000 empleos, favorece el desarrollo de las zonas rurales y la conservación del entorno. La caza movió más de 6.400 millones de euros en 2016 y el consumo de carne supuso más de 44 millones. Con 334.000 licencias se trata del tercer deporte por detrás del fútbol y el baloncesto.

Los diferentes sectores que de manera directa o indirecta más se implican en la caza son: veterinarios, taxidermistas, rehalas, armas y cartuchería, perros, licencias de caza y seguros, arrendamiento y gestión de los cotos, Planes de Ordenación Cinegética, medios de comunicación, sector de restauración y sector del transporte, principalmente.

En el caso de la pesca recreativa y deportiva, en 2015 pescaron en nuestros ríos y embalses casi dos millones de personas, lo que supuso una actividad económica de unos 1.500 millones de euros. Es un sector que mueve 3.000 millones de euros al año en actividades que van desde la producción intensiva hasta la pesca recreativa y el turismo deportivo. En los últimos años parece haber crecido el número de personas aficionadas a esta actividad, así como a la pesca en la playa que se conoce como surfcasting

Se realiza con ellas un control cinegético de las especies para mantener su población de un modo responsable (el 87% del territorio nacional es terreno de caza cinegético), la protección de campos de agricultores y control de plagas como las enfermedades del conejo, la protección de aeropuertos para evitar colisiones entre aves y aviones, así como un control en superpoblación de especies que ponen en peligro cosechas y provocan accidentes en carreteras.

Los daños producidos por especies cinegéticas en cultivos se duplicaron en 2016 en Aragón. Según los datos facilitados por la Unión de Agricultores y Ganaderos (UAGA), se pagaron 645.000 euros en indemnizaciones, 280.000 más que en el ejercicio anterior.

En marzo de 2018 los daños provocados por animales en las cosechas y en las praderas obligan a los agricultores a resembrar, y son peores las erosiones que realizan los conejos. En Aragón hay más de un centenar de pueblos en los que los conejos son una plaga; en Albarracín y Maestrazgo, además, jabalíes y ciervos devoran el cereal sembrado y la cosecha de maíz. La cabra montesa, cada día más numerosa, está provocando daños en Cuencas Mineras, Comunidad de Teruel y en el Jiloca, zona en la que las grullas y los jabalíes también reducen la cosecha de cereal. En las comarcas del Pirineo son los jabalíes los que destrozan sembrados de cereal y praderas. En Cinco Villas el paso de grullas y su reposo en zonas donde ha habido arroz hace que se alimenten de los sembrados de cereal en parcelas colindantes. En 2017 eran 10.000 las hectáreas de diferentes cultivos afectadas por fauna; a esta superficie asegurada hay que añadir la no asegurada y por lo tanto no cuantificada.

A  mediados de octubre de 2018 una plaga de conejos dañó la agricultura en 118 pueblos de Aragón. En los últimos veinte años, desde que la mixomatosis primero y la neumonía hemorrágica vírica después diezmaron la especie hasta casi hacerla desaparecer, prácticamente uno de cada seis municipios de la comunidad, incluida su capital, padecen una plaga. El listado de pueblos con superpoblación de conejos figura en un anexo del Plan de Caza 2018/2019, que eleva la cifra a 118 términos municipales: 38 Huesca, 8 Teruel y 68 Zaragoza.

En España, a principios de 2018, el jabalí causa uno de cada tres accidentes de tráfico provocados por animales. El 35 % de los accidentes de tráfico que se produjeron en 2017 por colisiones de vehículos contra animales fueron provocados por jabalíes, lo que supone un 5 % más que el año anterior. Tras los jabalíes, los animales más peligrosos para los conductores son el corzo, que provoca el un 29,9 % de accidentes, seguido del perro con un 22,3 %.

Los conejos  suponen además un peligro para carreteras e infraestructuras ferroviarias, al cavar sus madrigueras cerca de estos desniveles, horadando el terreno. En 2016 ADIF (Administrador de Infraestructuras ferroviarias) alertaba de que la proliferación de conejos en zonas próximas a núcleos urbanos ponía en peligro de deterioro infraestructuras ferroviarias junto a las que construyen sus madrigueras.

Respecto a la pesca, las especies invasoras son la segunda causa de destrucción de la biodiversidad. Los pescadores son los primeros en denunciar el vertido de purines o de residuos químicos en los ríos y los primeros en promover la erradicación de auténticas especies invasoras como son el mejillón cebra, el moco de agua o el caracol manzana. Una especie exótica invasora  es aquella que se introduce o establece en un ecosistema y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa.

En los últimos años se genera un nuevo problema en los campos aragoneses: la presencia y los ataques de el lobo y el oso. El último ataque del lobo que se tenía constancia ocurrió en 1996: en un año mató a 600 ovejas y cabras en la zona de la Canal de Berdún, Los Valles y la Alta Zaragoza. Solo desde marzo a julio de 2017 fueron muertos  360 animales y 170.000 euros perdidos por ataques de lobo en Aragón. Los ganaderos y agricultores (ASAJA) siempre consideraron inviable la convivencia con este animal y siguen oponiéndose a su introducción. Todo ello conlleva una serie de sobrecostes asociados a las medidas extra de prevención y vigilancia que han tenido que adoptar los ganaderos.

En lo que respecta al oso, se ha reconocido la existencia de ataques regulares de este animal en la zona del Pirineo. En noviembre de 2018 un ejemplar mató una oveja, hirió a otras y desplazó al rebaño en el valle de Aísa. Francia lleva años reintroduciendo ejemplares en su territorio, unos 43 animales, pero afecta a España puesto que no conocen de fronteras y entran a nuestro país. El sector ganadero aragonés ha perdido un millón de cabezas de ovino en los últimos diez años.

Aunque eGobierno de Aragón da subvenciones para mitigar los ataques de lobo y oso sobre la ganadería extensiva, no calma los ánimos de los afectados, que insisten en que la convivencia entre estos dos animales y la ganadería extensiva resulta imposible. ASAJA aboga por su frontal rechazo y pide la retirada del oso y del lobo del medio rural aragonés.

En contra de la caza y pesca aparecen partidos, grupos ecologistas y animalistas que tratan de acabar con ellas. Desde la prohibición de la caza de gansos en Holanda en 1999 la población de estos animales se ha ido  incrementando en un 2.000%. Los ciudadanos pagan al año 11 millones de euros por los graves daños que ocasionan estas aves, que además suponen una seria amenaza para el tráfico aéreo. Para reducir su población el gobierno holandés, lejos de volver a autorizar su caza, los gasea por millares: 300.000 gansos al año son eliminados de esta manera tras prohibir su caza.

Ante los continuos ataques de asociaciones, partidos políticos como PACMA y otras organizaciones, ya sea por intereses o por desconocimiento, la Real Federación Española de Caza recuerda que en España hay más de un millón y medio de aficionados a la caza que, tras la formación de la Alianza Rural, cuentan con el apoyo de las más de ocho millones de voces de los que defienden la pesca, la caza, la agricultura, la ganadería y el mundo rural, en general, que no van a permitir que se les imponga una dictadura vegano-animalista.

 

Festejos populares.

La tauromaquia es parte de la cultura española y tiene una tradición milenaria, remontándose a la edad de bronce. La tauromaquia como espectáculo tradicional y el toro en las calles como festejo popular siempre han estado instalados en el aspecto cultural del hombre en muchos países. La tauromaquia es el arte de lidiar toros en las plazas, mientras que el festejo popular se refiere al toro de fuego, el toro ensogado, los encierros, las capeas, los recortadores y las vaquillas, entre otros, desarrollándose en las calles de nuestros pueblos o en sitios cerrados a tal efecto.

En 2017 hubo 18.357 festejos populares y 1.525 eventos en las plazas celebrados en España que tuvieron un impacto económico de 4.500 millones de euros (0,36% del Producto Interior Bruto). Durante ese año, en nuestro país, en torno a veinte millones de personas presenciaron festejos populares.

Más de 500.000 hectáreas se dedican a la cría del toro, lo que, a su vez, favorece el ecosistema, los terrenos protegidos, la fauna y la flora que viven donde habita el toro.

Este sector tiene además una repercusión económica en otros auxiliares como son el de la ganadería; el sector médico (las ambulancias, médicos y enfermeros); los conductores, herreros y carpinteros; las empresas del textil; las de seguridad, transporte y alquiler de maquinaria, entre otros.

Los festejos populares aumentan cada año en nuestro país. En 2007, por cada evento en la plaza se celebraban 4 festejos populares, en 2017 aumentan a 12. La Comunidad Valenciana ocupa el primer lugar por el número de festejos callejeros, con un total de 9.759; le sigue Castilla-León, con 2.345; Navarra, con 1.648; Castilla-La Mancha, con 1.605 y Aragón, con 1.141, entre otras.

En nuestra comunidad en 2011 hubo 1.102 festejos populares, y el número continúa creciendo. A lo largo de 2018 la cifra de los festejos populares ha aumentado hasta los 1.238.

Zaragoza es la provincia que más eventos de este tipo tuvo, donde hubo  374 sueltas de vaquillas, 225 de toros de fuego, 166 encierros, 12 vacas de fuego y 5 toros ensogados. En total, 782, 90 más que en el ejercicio anterior.

 

Proponemos

Defensa de la caza y pesca en todo el territorio aragonés.

Ampliación de plazas de la perrera municipal de manera que se beneficien los cazadores. Estos podrán alquilar un espacio para sus perros, con precios especiales para realas. Obligación de visitar a los perros mínimo dos días a la semana.

Facilitar y flexibilizar la creación de núcleos zoológicos en todo Aragón.

Prohibición de gasear cados y madrigueras salvo casos extraordinarios.

Estudio y control de especies invasoras.

Nos posicionamos en contra de la reintroducción del lobo y oso en nuestra comunidad autónoma, por ser más un foco de problemas que de beneficios.

Defensa, conservación y promoción de los festejos populares.